después del concierto

Categoría: Música
16 de Marzo del 2008

Es la 1.24, ya me quité el maquillaje, me cepillé los dientes, hice un poco de cotilleo con mi compañera de habitación, na Joana Oliver, profesora de técnica vocal del coro, solista y amiga; y ahora estoy en la camita con el portátil sobre las piernas. El concierto estuvo estupendo, casi hora y media sin intermedio y al final tenía ganas de más música. Tengo que decir que los Mestres han crecido; en afinación, en atención, interpretativamente. Estoy contenta aunque conciente del trabajo pendiente y de los puntos débiles que requieren refuerzo (suena a discurso de político, pero es tal cual). Los dos conciertos previos al viaje a La Senia fueron importantes porque prepararon el camino, soltamos el repertorio y vivimos la cercanía del público. //. Por la mañana habíamos turisteado: Delta del Ebro, San Carles de Sa Rapita y Tortosa, donde comimos. Me gustó esta ciudad, a ver si hay oportunidad de volver sin prisas. //. Con un grupo coral que ensaya una vez a la semana, la oportunidad de estar casi tres días juntos es vital para conocernos, descubrirnos y valorar el material tanto musical como humano que tenemos. Para la comida el grupo se separó (viajamos casi 50 personas ) y fuimos a diferentes restaurantes. En “La Sidrería” éramos 28 y hubo un momento muy lindo en que cada uno se puso de pié y dijo su nombre; caray cantamos juntos hace bastante y de muchos ni los conocíamos. Ahora hay menos incógnitas y más gente a quien llamar por su nombre. //. Después del concierto cenita con la coral de La Senia (por cierto su directora es casi una muchachita, tiene 25 aunque aparenta 20 o menos). Sacar la guitarra y los cancioneros que llevábamos preparados (otro acierto del equipo organizador), aquí se unieron las dos corales y terminamos cantando las típicas canciones de despedida agarrados de las manos. Cansados pero contentos.
Mañana domingo, medio día de turismo y vuelta a casita.