Entre los cólicos inolvidables ya mencionados, hay pequeñas anécdotas que tienen gracia. Básicamente giran alrededor de un tema básico, conseguir un vater a cualquier precio. Una vez salía de clase de esgrima (esto fue hace unos mil doscientos años) y mientras atravesaba en el coche el campus de la Universidad Central de Venezuela donde estudiaba biología, me atacó un cólico, no tenía tiempo de regresar a la sala de armas que había quedado atrás, en las instalaciones deportivas, y por delante quedaba o apechugar hasta casa (45 minutos de camino insalvable) o investigar en facultades desconocidas. El tiempo apremiaba, había que decidir pero ultra ya. Entonces identifiqué uno de los edificios de ingeniería que tenía un laboratorio de química donde alguna vez habíamos hecho prácticas, suspiro. Ahora aparcar, aparcar, aparcar, no había ni un puto puesto de mierda (nunca mejor dicho) por ninguna parte. La situación ya era desesperada así que acerqué el coche a un grupo de chicos que conversaba en la calle, quité las llaves, me bajé del coche y al azar escogí a uno de ellos. Le puse las llaves en las manos y le dije algo así como “me muero del dolor de barriga” cuídame el coche, y salí corriendo. En el coche dejaba todo, cartera, libros, uniforme de esgrima y por supuesto el reproductor y el propio coche. Corrí escaleras arriba y encontré el aseo celestial, y una vez más vi ángeles. Pero; no había papel, y no pienso contar cómo solucioné la situación. Bajé lentamente las escaleras recuperando el ánimo y la moral perdida. Salí del edificio y miré hacia el sitio donde había dejado el coche, no estaba. Después de un segundo de pánico amplié el ángulo de visión y más allá estaban los chicos escuchando música del coche. Me acerqué y me recibieron con risas pero sin burlas, amablemente me preguntaron cómo estaba, sonreí, les di las gracias y me subí a mi Fiat 2000 azul marino rumbo a casita.
Mañana viernes el Cor de Mestres Cantaires vuela a Catalunya para dar un concierto en La Senia (comarca de Montsià en Tarragona). Así que además de cantar estaremos conociendo nuevas tierras: Delta del Ebro, Tortosa, Sant Carles, Tarragona… ya veremos si se cumple el ambicioso plan turístico, por el momento mi ilusión es que hagamos un concierto que nos deje satisfechos a todos. El marco es un intercanbio con la Coral de La Senia por lo que pronto nos tocará hacerle de anfitriones a nuestros amigos catalanes.//. Las cosas de la vida, ni sabía que el Montsià existía hasta el año pasado cuando haciendo la memoria del doctorado encontré un artículo sobre la “jota tortosina” y referencias al uso del guitarró en el bajo Ebro. Y un año después me toca pasear por esas tierras. A ver si tengo oportunidad de escuchar en vivo algún grupo folklórico con guitarró incluido. Porsia llevo la cámara y el minidisc!
Ibsen Martínez escribe para el diario “La Nación” de Buenos Aires un artículo donde nos explica como lo que debería ser un don contra la pobreza y el tercermundismo, la riqueza petrolera, se convierte casi indefectiblemente en puerta a la corrupción, el despilfarro y la ineptitud administrativa.
Las venas abiertas del petroestado





Foto Per Endström