Si hace 30 años de dónde vienen los niños podía ser una pregunta inquietante, o el ¿qué es homosexual? de Abril que requirió 3 segundos de espera para organizar la respuesta; ahora la espontánea pregunta de un joven de 18 años sobre nuestra intención de voto nos pone en uno de esos momentos históricos de aprieto paterno. Porque no es la respuesta, es la explicación que la acompaña. Cómo se puede explicar hoy y aquí la diferencia entre izquierda y derecha si los partidos principales se parecen tanto, aunque griten diferente. Sabes quién te cae peor así que terminas usando la salida de dar una definición partiendo de lo que no es. Claro que respondí, pero me quedé con mal sabor de boca. Las elecciones son un fastidio porque nos ponen en el aprieto de pensar en política, que siempre parece un mal necesario (como decían del divorcio en mi cole católico. En Venezuela el divorcio existe desde 1904). Al final cumples con tu deber explicando, votando, porque lo contrario sería pecado de olvido. Hoy en especial recuerdo a aquellos que en 1886 lograron para todos la jornada laboral de 8 horas, también para quienes decían no quererla. Un día repartido en 8 horas de trabajo, 8 de sueño y 8 de casa; y de estas últimas, alguna para conversar sobre las elecciones.
Como toros a la plaza donde les esperan con el estoque, o la escopeta, o el martillo, en fin que pa´eso cualquier cosa sirve. Como si necesitaramos que el tortazo viniera por cuadruplicado para lograr ponernos los pelos de punta. En dos meses 15 muertas, en plan lunes y jueves, o martes y viernes como las clases de solfeo. Lo único que les falta decir a los encargados de la seguridad es que debemos tomarnos de las manos y orar, que no hay más nada que hacer ya, que todos tenían no se cuántas órdenes de alejamiento. En fin que el mensaje es casi, señoras ajo y agua, y vayan contratando funeraria. Pues digo yo que podrían poner en marcha, para empezar, y ya que dinero en este país hay, un plan de protección a testigos como el que sale en las series de polis y abogados. Ya que son tantas las mujeres en peligro de muerte pues a cambiarlas de pueblo, de casa, y de identidad si es necesario. Una buena base de datos, un estudio de casos similares y venga yo por ti y tu por mi, yo a tu ciudad y tu a la mía. Que sería carísimo, claro, que se necesitaría un montón de recursos, y sí, que le pregunten a los gringos que de eso saben. Yo no quiero ver más hijos de mujeres asesinadas por el papá. Contra cualquier tipo de violencia tolerancia cero, y la educación debería comenzar desde infantil, no se pega, no se escupe, no se muerde, en fin no se maltrata a nadie. Y que me suban los impuestos.
De las sensaciones más satisfactorias que tenemos, la que en mi ranking ocupa el primer lugar es esta tranquilizadora y efímera de que todo está donde y como debe. Te pone una sonrisita, las palomas no te cagan encima y hasta un día lluvioso y gris como hoy no es tristón sino simplemente poético. Pasas lista y no hay suspensos, algún progresa adecuadamente, algún necesita mejorar, pero sobre todo muchos notables y algunos excelentes. Como diría Bardem, “mola mi pistola”, así que hay que disfrutarla mientras dura, pues forma parte de lo que en física llaman equilibrios inestables.




Foto Per Endström