super hombres
Danza y teatro, De la vida y de la muerte 22 de Febrero del 2008
El por qué me había referido a los bailarines clásicos como super hombres. Esta idea hace referencia al post de hace unas semanas sobre la existencia o no de un proyecto masculino como género. Me preguntaba dónde estaban los hombres realizados, plenos como conjunto, que expresaran con un discurso contemporaneo su identidad masculina. Hace un mes mientras veía el Ballet de Düsseldorf en el Auditorium (”Carmina Burana” y “Paganini” coreografiadas por Youri Vàmos) tuve la iluminación, “aquí están”. Estos hombres eran extraordinarios, gigantes con cuerpos esculpidos milimétricamente, es verdad que tanta perfección parecía provenir de un casting implacable, a su lado las mujeres eran mosquitos famélicos (valga la redundancia). Pero no era esto solamente, porque en “Paganini” la estética variaba; a una pareja protagonista típica se oponían figuras sin género, misma malla, mismo corte y color de pelo, indefinidos y atractivos a la vez, movimientos perfectos, fuerza, convicción, trabajo en equipo; por unos casi imperceptibles bultos reconocimos que eran hombres. Y aquí está la cosa, hombres hiper realizados en su arte. Lo que me impactaba más profundamente (después del dulce embeleso inicial) era la fuerza del colectivo, allí había identidad, ganas de trasmitir unidad, pertenencia. Si son gays o no, si al salir del escenario alguno es tan cretino como cualquier hombre o mujer de a pie, no tiene importancia.//. Vale, me pueden decir que los futbolistas también, pero en ellos no encuentro trascendencia, siempre parecen niñitos mimados, que juegan y recogen sus laureles.



Foto Per Endström
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