Leo en un mail que Venezuela ha comprado 3 submarinos rusos preparándose o sacando pecho ante un posible enfrentamiento bélico con Colombia. Nada más puedo contar lo que creo que sería una guerra con la hermana república, aclarando que siempre me he sentido un poco colombiana pues invertimos media infancia viajando por ese país, de mayor volví unas veces como profesora otras como turista, y en cada viaje reafirmé el cariño y el respeto por Colombia y su gente. Después de esta introducción larga, abrevio. Colombia es un país serio, en lo bueno y en lo malo.
Tiene cultura de muerte, se han acostumbrado a bombas y violencia de todo tipo, a ver sangre, a tener algún famliar o amigo muerto, secuestrado o desaparecido. Bailadores y fiesteros como sus vecinos cuando se ponen en algo, no cejan ni se cansan. Entre costa y montaña las diferencias son grandes y no sólo en el acento y el color de piel, pero toditos tienen carácter y un corazón intenso entre pecho y espalda.
Chávez podrá comprar todo el armamento que quiera, pero en el cuerpo a cuerpo no tendríamos ni la menor oportunidad.
Desde hace semanas hago mi propia audiometría cada día, mi prueba de fuego privada para saber cómo va la recuperación de mi pobre oidito. Froto suavemente el pulgar contra los demas dedos de la mano izquierda, apenas un roce, cerca de la oreja izquierda y luego repito la operación frente a la oreja derecha. Hoy finalmente lo he escuchado con la misma intensidad por ambos oídos. Deo gratias. Me queda un poco de Radio Roraima (dícese técnicamente “autofonía”) y el pitido, fijo, pero muy suave. Espero que vayan pasando ambos, aunque ya me he acostumbrado y casi no molestan, el pitido aparece cuando hay un gran silencio alrededor, pero como eso es bien raro, nos encontramos básicamente en la mañana y en la noche. Caray, era verdad que se curaba; soy malísima para llevar la enfermedad y ya me veía con mi trompetilla en la oreja como Beethoven, chiste que de paso me han hecho cientoquinientas veces. Ahora me queda una consulta con audiometría oficial, a ver que dice el otorrino.
Le llevaré unos pastelitos de regalo!
pd: Mestres, UOM y Musicantes… aprétense los cinturones porque vuelvo repotenciada!
Es el título de una película de serie B digna de aparecer en aquella viñeta “Aunque usted no lo crea” de Ripley (el “Believe it or not” que salía los domingos en los principales diarios de América). Zoltan me contó de su existencia después de haberme acribillado con “mamá dime el título más insólito para una peli de kung-fú”. Y me fuí directa a papá-google y la encontré, era cierto. Considerada película de culto en su género, cito a los expertos: Jesucristo contra los vampiros, para mi de las mejores. Jesús se pasa la película haciendo kung-fú contra ateos y vampiros, además de salir un repertorio de vampiras lesbianas, curas punks, travestis… peleas inconexas y cutres, la música, en fin… un auténtico peliculón que proporciona dolor de estómago de la risa.
Señores, no queda nada intocable sobre la faz de la tierra. Si quereis aumentar vuestra cultura fílmica aquí está un enlace con más comentarios.





Foto Per Endström