Cada vez más mujeres saben lo que quieren, o mejor dicho, lo que no quieren: irrespeto, violencia (física, laboral, psicológica), desconsideración, dependencia, desamor. Son muchos los logros femeninos y faltan más, pero ya hay un camino definido y se sabe dónde ir y cómo, obviamente en algunas latitudes más que en otras, pero la tendencia es clara. Pero para los hombres, cuál es ahora el reto como género? Veo la publicidad y la imagen masculina es lamentable: un tipo enseñando a mear al perro en el retrete, o pensando que se muere porque se le empañan las gafas con el humo (Frenadol), otro que es sustituído con una llamada telefónica por quemar una comida (Balay), otro que hace de santero dando ramazos a un segundo con cara de bobo (ONCE), otro al que se le cae la leche, otro que se entretiene comiendo chuches… todos tontos, inadecuados, infantiles; hasta el soso que se come el bífidus haciéndose el galán. Estos son los modelos que presenta la publicidad, que no lo es todo, ya se sabe, pero que habla de una imagen, un estilo que refleja a un hombre desorientado, sin rol. Dónde está la autorealización masculina, a qué aspiran para sentirse plenos, cuál es su proyecto como colectivo?. La asimilación de la mujer al trabajo, a la calle, al mundo, cambió su vida familiar y sus ambiciones; aunque no tengas mil amigas ni milites en organizaciones feministas, sabes que tienes con las demás un proyecto común, unas metas. Pero no veo en los hombres ese plan, esa claridad de expectativas. Creo que las madres de hijos varones tenemos que echarles una mano para que descubran qué quieren ser como hombres del futuro.



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