Anécdotas de mierda, II

Categoría: Rayos y Truenos
8 de Febrero del 2008

Desde que tengo memoria sufro de unos cólicos terribles que tienen síntomas inequívocos: sudo frío, me duele horrible la panza y tengo que ir al lavabo ya. No es un “ya” de cuando tenga un minuto, o cuando pueda elegante o discretamente desplazarme al cuarto de baño, es un ya imperativo, es un “aquí mismo o te mueres”.  Una de las anécdotas del grupo cólicos inolvidables, ocurrió cuando le hacía una suplencia en Los Melódicos a mi hermana Iona, quien fue la cantante entre 1984 -1986. Ibamos en el autobus de la orquesta, un Mercedes 302 con sendas letras rojas con el nombre de la banda, rumbo a un campo petrolero en el estado Monagas. Y allí, en medio de la nada, en una carretera provincial del llano donde no había ni un alma, me dió un cólico. Caminé hasta la primera fila de asientos donde mi papá tiene su puesto de mando y le expliqué la situación: “papá hay que parar porque necesito ir al baño, pero ya”, y me contestó, “a qué baño Irina?”, respiré y le dije que no importaba, que allí mismo en el monte o donde fuera pero que la cosa era urgente. Para más inri llovía a cántaros; me dijo que esperara un poquito a ver si encontrábamos alguna casa, y volví a respirar y vale, me senté en el puesto este abatible al lado del chófer escrutando el horizonte a ver si aparecía alguna casita, ranchito o lo que fuera para no tener que desahogarme al pie del propio autobus, porque no había ni un bendito árbol en todo aquello. Como un espejismo a través de la lluvia, apareció una casita solitaria. El autocar paró, me cubrí con un plástico porque no llevaba paraguas (típica costumbre nacional ir sin paraguas aunque anuncien lluvia) y sin saber cómo, ya con las piernas temblando, llegué a la puerta, toqué, y después de identificarme como la cantante de Los Melódicos expresé mi necesidad de usar su lavabo… que ilusa, estaba en pleno interior de la república, en una carretera solitaria de un estado que a pesar del petróleo era tan pobre como casi toda la provincia venezolana. Amablemente me indicaron la parte de atrás de la casita, pero no era solamente atrás sino fuera. A unos 60 metros de la casa estaba la caseta con la letrina, con su hueco en el piso y su alambre en la pared atravesando hojas de periódico recortadas. Pero fue la más bella letrina de mi vida. Regresé a la casita, di las gracias, creo que hasta firmé un autógrafo, y todavía bajo la lluvia me dirigí al autobus. Lo más dignamente que pude subí los escaloncitos, me sacudí el agua, devolví el plastico al chófer y levanté la vista preparada para las miradas pícaras de los veintitantos músicos de la orquesta. Aparte de alguno que miraba por la ventana, todos parecían dormir incluido mi papá. Llegué a mi asiento con un suspiro, agradeciendo en silencio la gentileza.

De aquellos tiempos encuentro este vídeo de Los Melo…

Balada del pianista -Los Melódicos, Iona y Roberto Antonio

gracias

Categoría: Amigos
8 de Febrero del 2008

por todas las llamadas preocupándose por Abril, está en casita tranquila y contenta. Los papás, convaleciendo de una y otra cosa. Thank God it´s friday!

los hombres, ¿dónde van?

Categoría: De la vida y de la muerte
8 de Febrero del 2008

Cada vez más mujeres saben lo que quieren, o mejor dicho, lo que no quieren: irrespeto, violencia (física, laboral, psicológica), desconsideración, dependencia, desamor. Son muchos los logros femeninos y faltan más, pero ya hay un camino definido y se sabe dónde ir y cómo, obviamente en algunas latitudes más que en otras, pero la tendencia es clara. Pero para los hombres, cuál es ahora el reto como género? Veo la publicidad y la imagen masculina es lamentable: un tipo enseñando a mear al perro en el retrete, o pensando que se muere porque se le empañan las gafas con el humo (Frenadol), otro que es sustituído con una llamada telefónica por quemar una comida (Balay), otro que hace de santero dando ramazos a un segundo con cara de bobo (ONCE), otro al que se le cae la leche, otro que se entretiene comiendo chuches… todos tontos, inadecuados, infantiles; hasta el soso que se come el bífidus haciéndose el galán. Estos son los modelos que presenta la publicidad, que no lo es todo, ya se sabe, pero que habla de una imagen, un estilo que refleja a un hombre desorientado, sin rol. Dónde está la autorealización masculina, a qué aspiran para sentirse plenos, cuál es su proyecto como colectivo?. La asimilación de la mujer al trabajo, a la calle, al mundo, cambió su vida familiar y sus ambiciones; aunque no tengas mil amigas ni milites en organizaciones feministas, sabes que tienes con las demás un proyecto común, unas metas. Pero no veo en los hombres ese plan, esa claridad de expectativas. Creo que las madres de hijos varones tenemos que echarles una mano para que descubran qué quieren ser como hombres del futuro.

lecturas de hospital

Categoría: Textos y poesías
8 de Febrero del 2008

“Foucault en 90 minutos” (Paul Strather, Siglo XXI editores) y “Villa Diamante” (Boris Izaguirre, Planeta) fueron las lecturas a las que dediqué las horas de sueño de Abril o cuando miraba comiquitas (dibujos animados) o alguna peli en el portatil. El primero pertenece a la colección “Filósofos en 90 minutos” (aunque lo leí en bastante más de hora y media) y me permitió acercarme a Foucalt a través de un profesor universitario que no simpatiza especialmente con este personaje entre historiador y pensador, pero que escribe con ritmo y facilita el acercarse al hombre y al intelectual. Lo encontré muy interesante, Foucault fue un curioso “profesional”, con el genio suficiente para convertir sus intereses en propuestas concretas sobre temas como la sexualidad, las cárceles o la locura. No sé si lo podré leer sin la traducción de un divulgador como Strather pero lo intentaré.//. Villa Diamante es otra cosa. Cuando un compatriota triunfa tienes dos opciones: o te mueres de envidia o te alegras de verdad porque hay venezolanos por allí que muestran la diversidad y el ingenio de nuestra gente. Me apunto a la segunda. Ha escrito una novela que te zampas de un tirón; a mi gusto le han faltado unas cuantas revisiones para limar cacofonías y retruécanos que no parecen hechos a propósito. La escritura no es musical ni hay párrafos memorables pero la historia es un super culebrón de primera categoría. Como venezolana he disfrutado todas las referencias históricas, reconociendo personajes y por supuesto orquideas, frutas y paisajes en los que se envuelve y dilata; y como lectora desprevenida, después de una primera desilusión, me fui animando y apreciando el tejido de la historia, así que en dos noches estaba lista. Me gustó especialmente toda la elucubración sobre la belleza y la búsqueda de los propios talentos. Creo que Boris es un poco Elisa, o mucho.

sin comentarios

Categoría: Rayos y Truenos
8 de Febrero del 2008

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