Desde lejos cualquiera de los dos candidatos con opciones para la presidencia de los EEUU son una novedad interesante. Sería la primera mujer presidente del país más poderoso del planeta, sería el primer negro presidente del país que marca tendencias y decide sobre millones de personas fuera y dentro de su territorio. Pero hay más porque esta mujer no es cualquier mujer, es la esposa de aquél que encontraron con las manos en la masa y que lo negó más veces que Pedro y que aguantó el chaparrón y siguió con su maridito. Y este negro aunque no lo quiera o lo diga abiertamente, no es sólo una persona de color negro, representa a una población con una larga historia de discrimación y marginalidad y camina sobre la huella de santos como M. L. King. No son candidatos humanamente neutros, más allá de sus programas políticos representan valores, y llevan consigo cargas sociales repletas de prejuicios, recuerdos, deudas de muy distinto signo. Que lástima que compitan entre ellos dentro del mismo partido, creo que serían las elecciones más interesantes del siglo XXI.




Foto Per Endström