Frente a la entrada del cole de las niñitas hay un paso de peatones, y cada mañana tenemos un policia repartiendo turnos entre papás y niños que entran, papás que salen, y coches con papás que se van. La cosa es que sus señales a veces entran en conflico con los mandamientos que tenemos grabado a fuego desde que comenzamos a conducir. No pararse sobre el paso de peatones, por ejemplo. Pero resulta que el poli quiere ser super eficiente y te manda seguir adelante cuando después de la cebra no hay espacio, lo que te obliga a pararte sobre el rayado, y claro, el pie no responde a la mano enguantada sino a lo que tiene automatizado. Cuando los coches avanzan y finalmente tengo espacio después del rayado, sigo, y el poli me mira con odio con su “señora ¿no me está viendo?”, y le digo “si mijo pero dónde querías que me parara ¿en las rayas?…  creo que no entendió nada.



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