He agregado cuatro nuevos enlaces al blogrooll: la página de actividades culturales de Caixa Forum de Palma, las versiones digitales de las revistas El Cultural y Scientific American, y la página oficial de J.K. Rowling, con opción en castellano.
Tengo una patológica incapacidad para el olvido. No de erudiciones ni datos ni nombres, no me olvido de lo que he sentido. Amores, miedos, agravios; ilusiones y desprecios, nervios y curiosidades, rupturas y fracasos, vergüenzas, perdones y alegrías. En estos días de tiempo libre obligatorio, repaso tantos episodios y reconozco con una vibración íntima inseguridades que se mantienen, fragilidades y pérdidas que no se superan, y me encuentro también como en el dicho que reza “quien solo se rie de sus picardias se acuerda”, disfrutando de esta memoria que a veces es un don. No se me olvida la vez que una colega a quien admiraba me corrigió en una conversación un “hubiera” mal usado (mi amigo Ibsen años después me insistía en que peor que el “hubiera” había sido la demostración de mala educación de mi interlocutora, sus palabras fueron un bálsamo, pero ahí está la vergüenza que sentí). También sigue presente la mezcla de incredulidad y tristeza frente a los fracasos buscando una plaza fija en la universidad, o la pena por el dolor que una vez causé a gente querida. Podría militar en las filas de los resentidos por las expectativas no cumplidas y los amores no correpondidos pero me salvan dos cosas, que el balance entre agravios y satisfacciones se inclina hacia lo segundo, y una natural disposición a la alegría, presido el club del vaso medio lleno. Sigo memorizando los besos de mi esposo, los cariñitos de mis hijos, y las nuevas emociones que me va regalando la vida.
Cuántas mujeres mueren cada año a mano de maridos, parejas y exnovios. Las noticias sobre agresiones por violencia de género no son una novedad informativa, son como las muertes por accidentes de tránsito, información complementaria, cifras para ser comparadas año tras año, tema de debate y origen de nuevas leyes que intentan protejer inocentes. La diferencia es que las muertes por violencia de género no son accidentales, son muertes anunciadas. Y al lado de esta realidad tenemos un programa de televisión, número uno en audiencia, donde se realiza una apología permantente a la violencia verbal de género, donde los insultos y humillaciones forman parte de un lenguaje disfrazado de ingenioso y divertido, donde el sexo es un trámite para mantener tranquilas a las bestias y el amor una cursilada asociada a la debilidad mental. Me dicen que no puedo negar que divierte y da risa, sí, como cuando nos reímos cuando alguien se cae, siempre una carcajada primitiva y vulgar, siempre el humor que resulta del desprecio al otro, hacia su realidad o su circunstancia. Usar la inteligencia para crear programas así, buscando rating sin la más mínima conciencia de lo que pasa en este país es un delito, antes hubiéramos dicho un pecado, ahora considero que los responsables deberías ir presos o recibir algún castigo.
Todos tenemos una esquina vil en el corazón, lo importante es no visitarla. Me di una vuelta por allí cuando supe del ataque a José Luis Moreno.




Foto Per Endström