Coches y Coros

Categoría: Críticas, Música
28 de Noviembre del 2007

Puedes tener un deportivo ligero (coupé dicen en mi pueblo para los de tres puertas), o un monovolumen familiar de cinco puertas donde quepa toda la familia y se desplace tranquilo y seguro, o un todoterreno cuatro por cuatro, o un autocar de estos que necesitan comerse media calle para girar. Pues los coros  los puedes clasificar igual (sin incluir principiantes ni coritos sin expectativas artísticas). Hay los de cámara, ligeros y rápidos, donde la respuesta ante la conducción es inmediata, se habla poco y se puede ir si es necesario a 150 km por hora. Hay coros que van lento pero seguro, compactos y eficientes; de niveles diversos pero siempre cumplidores. También hay coros pesadotes que son una máquina y con trabajo puro y duro se enfrentan a obras como ellos, grandes y pesadas; no puedes hacer mayores fiorituras ni innovar demasiado pero normalmente se pasa gusto escuchándoles aunque difícilmente te sorprendan. Y están los autobuses, los coros de toda la vida, con la gente de toda la vida que cantan las canciones de toda la vida; pueden ser pequeños, grandes o muy grandes, no importa el tamaño, van lento y no quieren más. Claro que a diferencia de los coches, los coros no salen así de fábrica, son obra de su director y de la amalgama director-cantaires. Pero cuando un grupo ha tenido varios directores ¿cuál es su perfil?, ¿Se puede transformar un coro pre-existente, llevarlo de una categoría a otra? Es un reto interesante, los coros que han tenido varios directores son como las cosas públicas que son de todos y no son de nadie. Y hay que evaluar costos y objetivos, ¿es necesario, es lo que el colectivo desea, compensa introducir cambios?, siempre es más fácil nadar con la corriente y hacer más de lo mismo. Pero la música merece siempre un esfuerzo y creo que la gente también.