Cuando era pequeña había una asignatura en Venezuela llamada “moral y cívica”; de ella guardo las siguientes explicaciones: los colores de la bandera (amarillo por las riquezas de nuestro país, azul por el mar que nos separa de la madre patria y rojo por la sangre derramada por nuestro libertadores - que la derramaron peleando con los que venían de la madre patria, pero este hecho nunca nos sorprendía), también la existencia de un poder ejecutivo, uno legislativo y uno judicial que debían estar bien separados no sabíamos muy bien por qué, y creo que ya no me acuerdo de más nada, ah si, de los requisitos para ser presidente (venezolano por nacimiento, hombre, casado y mayor de edad). En fin, que para tomar decisiones en la vida esta asignatura no ayudaba en nada. Luego de temas de cívica y moral, lo que se filtraba de las clases de religión (en primaria), así que ser buena gente o no, o entender el concepto de democracia y pluralismo quedaba en manos de la familia, que de lo primero te enseñan siempre más que de lo segundo. Y toda esta introducción va para hablar de lo segundo. He escuchado online la emisora Radio Nacional de Venezuela, donde esperaba música clásica de autores patrios y universales, y donde quería ir para encontrarme con el acento de locutores criollos que hablan bonito (esta es la emisora “fina” de las públicas). Y efectivamente encontré música, pero también un programa llamado “Temas sobre el tapete” que lleva Vladimir Acosta. A ver como lo resumo. Filósofo marxista, chavista, buen orador, claro, didáctico, contundente, con gracia para mezclar conceptos técnicos con un lenguaje coloquial salpicado de frases llanas pero que no deja duda de sus conocimientos del tema que trata… aterrador. Aterrador porque están educando en valores (este descubrimiento de última hora por aquí), unos valores distintos a los nuestros, donde el imperialismo yanqui, la españa neo-colonialista y el capitalismo antropófago son los culpables de los males venezolanos y sudamericanos en general. El tema era las cumbres iberoamericanas, y de allí materia para sacarle el cuero a las relaciones económicamente desiguales entre países pobres y ricos, al lenguaje diplomático hipócrita y la guinda final, desnudar en cuerpo y alma, datos mil, a Juan Carlos de Borbón. El tío era convincente en todo, del tipo de orador que te hace pensar mientras habla “vale si, pero la cosa no es exactamente como la estás contando”, ni siquiera se puede decir que era tendencioso porque no había nada disfrazado o eufemístico, todo era al pan pan. Y finalizo; lo que allá se está haciendo bien y aquí mal, y con aquí me refiero a cualquier país democrático, es que no se refrendan los logros y se potencia la conciencia de lo que se tiene, a través de la educación ciudadana. No es vivir en democracia, es valorarla y conocerla y saber cómo se llegó a ella y qué es exactamente lo que nos da cada día y cómo permite que elijamos una cosa y no otra. El chavismo está educando a su gente, y la educación que se mueve en una dirección clara y con respuestas para la gente de todos los niveles es una aplanadora frente a la oposición. Preparémonos para muchos años de Chávez.
En defensa del S. XX y lo que va del XXI (en el 1º mundo, claro)
Categoría: De la vida y de la muerte15 de Noviembre del 2007
Llegan y llegan pps´s llamando a considerar lo mal que va el mundo, lo rápido que se vive, el hiper consumismo, el desastre ecológico, lo alejados de valores y principios, la ausencia de vida espiritual que no sea moda, etc., etc. Todos con fotos preciosas de naturaleza en vías de extinción, de niñitos y parejitas queriéndose y molts con imágenes de Jesús recordándonos el buen camino. Vale. Pero quiero hablar de las cosas maravillosas de mi siglo: la gente mayor por ejemplo. Asisten a la universidad, bailan o igual se apuntan a un viaje del IMSERSO; pero no es eso, es que tienen vida propia que vá más allá de abuelear o chochear o sentarse a contar batallitas, o a esperar pasivamente que una enfermedad los consuma; viajan, discuten, opinan, se apuntan a cursos, cantan, y se abre un espacio donde se diluyen las brechas generacionales cuando de pronto te das cuenta que ese amigo con el que caminabas hablando de los hijos de cada uno resulta que se refiere a un hijo que es mayor que yo y yo hablo de la mía de 6 años. Y paso a los discapacitados, que ya no se esconden, que exigen y reciben, que tienen derechos y deberes porque forman parte de la misma sociedad, esto no existía en el S. XIX ni antes. Nunca antes la medicina salvó tantas vidas ni mejoró la de tantos, desde abrirte el pecho para ponerte una válvula o un corazón nuevo directamente, o pasar por cuatro cesáreas o remodelarle el cuerpo totalmente a una niña con cuatro brazos y cuatro piernas. Jamás en la historia la mujer había comandado su casa y sus bienes, y contado con la fuerza interior suficiente para decirle a la pareja ahí está la puerta mijo, váyase y no vuelva. Nunca antes los avances tecnólogicos y científicos habían estado al alcance de tantos, un reloj bueno, una compu, un coche, un móvil, lo básico para el aquí y ahora se compra en la esquina. La declaración de los derechos humanos, que es el texto más importante que se ha escrito nunca, es de nuestro siglo. La conciencia sobre las diferencias, la injusticia, sobre la capacidad de acción cuando hay voluntad, las ONG´S, todo esto es de nuestro tiempo. Ahora la batalla es lograr que sea de muchos, que los logros beneficien a los que están más lejos y tienen menos. Sabiendo o intuyendo lo que hay aquí en esta parte del mundo, cómo no te vas a venir como sea. Yo también me vendría en patera.




Foto Per Endström