Llevo tiempo dándole vueltas al asunto de la piratería y los derechos de autor. Mis elucubraciones, que todavía no acaban, van por aquí, más o menos. La música y los videos, así como la tv y los conciertos, no son una manifestación artística en si misma, son una necesidad social, un material de consumo que se usa y se tira según el momento, no son compuestas o realizados como obras perdurables con un mensaje estético o ético (con excepciones por supuesto). Es decir son como la ropa. Y con respecto a la ropa siempre tenemos dos opciones, compras ropa de marca o compras ropa normalita, esta última cumple su función de tapar, vestir y verse bien; la ropa de marca va más allá, te gastas un pastón y aunque cumple las mismas funciones la disfrutas con el plus de que es de diseño y te costó más. Pues creo, por el momento, que es la misma diferencia entre un cd pirata y uno original, los dos te dan las mismas canciones pero el primero es más barato y el segundo trae contenidos adicionales. Es decir hoy considero que un disco, un software o una peli original, es un lujo y encuentro válido usar y comprar copias piratas, lo veo como una opción de consumo cuando no puedes (o quieres) darte lujos, buscas lo pragmático, que sirva, que se oiga, que te vista. Si haces un regalo, o celebras algo compras un original, con sus tapas con fotos y con extras. La industria y los mismos autores deberían dejar la tragedia y el cuento de pérdidas por derechos de autor y asumir que lo que venden no es nada del otro mundo, es otro pantalón.
Es uno de los amigos que dejé en Venezuela, compartimos varios años cantando en la Schola Cantorum de Caracas, y ahora lo encuentro en youtube en una interpretación fantástica dentro de la Pasión según San Marcos del compositor Oswaldo Golijov dirigida por María Guinand. Las cosas de la vida, su hijo mayor Julio Alexander, el caquito mayor de Julio y Nancy, vive con su esposa Matilde aquí en Palma. Ojalá y podamos hacer algo de música juntos porque, además de chef, es guitarrista como su papá. Aquí les dejo el enlace para que disfruten de este son con Julio en todo su esplendor!
Escribía una periodista en el diario gratuito ADN que el hecho que marcaba la diferencia en la respuesta pública y oficial ante la agresión contra la chica ecuatoriana en el metro de Barcelona era el vídeo. Yo no he visto el vídeo pero me ha bastado con la foto de la patada: pierna levantada 90 grados e impacto directo a la cabeza. Da escalofríos. Pero la rabia se duplica con las fotos posteriores, el tipo en un bar con sus coleguitas diciendo que no da declaraciones a menos que haya talón de por medio. Y la prensa lo persigue. Ya es famoso, conocemos su cara (vista no en una si no es varias fotos, de frente, de perfil y con sonrisita) y su nombre, que obviamente no escribiré. Pero no sé como se llama la muchacha…




Foto Per Endström